Últimas tendencias y colores para 2012
¿Crisis? ¿Qué crisis? Además de ser el título de un ya antiguo y precioso disco de Supertramp, esta pregunta se hizo muy famosa a finales de los años setenta y primeros ochenta del siglo pasado. ¿Por qué? Pues porque la gente se había hartado de esa palabra y, a pesar de que rondaba por todas partes, todos tratábamos de ignorarla y hacer como que no existía.
Ahora las cosas vuelven a ser parecidas. Y supongo que llegará un momento en que todos empezaremos a hartarnos, si no es que no lo estamos ya, de esa palabra maldita que ronda por todas partes y aparece cuando menos te lo esperas. Aparece en la peluquería, cuando estás leyendo el Hola; o en el bar, cuando te estás tomando una cerveza; o en el parque, cuando estás dándole un poco al columpio para que tu hijo surque el aire en plan Kung Fu Panda.
Y cuando volvemos a casa del trabajo o de hacer la compra, ¿qué nos encontramos? Crisis. ¿Cuánto hace que no pintamos las paredes? Mucho, hace mucho tiempo que deberíamos haberlas pintado. Crisis. ¿Y no se supone que nuestro hogar debería ser ese espacio en el que nos sintiéramos protegidos y a salvo de todo lo malo que hay ahí afuera? No tiene sentido.
En este año 2011 que ya termina, el color predominante ha sido el aguamarina, y, a pesar de que los tonos azules y grises azulados van a continuar en la brecha este año que ya se nos echa encima, parece que todo indica que el color preferido de los decoradores va a ser el mandarina, muy murciano y muy levantino también. ¿Alguien conoce la razón? Pues no, pero sí parece estar relacionado con esa necesidad que tenemos de confort y tranquilidad en casa. Color mandarina. Perfecto. Ya solo falta un poco de olor a azahar en las habitaciones y en el salón. Sí, perfecto.

Si no quiere usted meterse en grandes reformas, o no puede, déjelo por ahora; mire al futuro y ahorre. Pero no deje que su casa le entristezca, no deje que su casa refleje lo que está pasando fuera de ella. Anímese, en Fragosan tenemos a los mejores pintores de Murcia esperando para pintar su casa con los colores más optimistas, pensados para el año que entra y para ayudar a dejar en la puerta esos problemas que tanto nos preocupan.
La crisis es un estado de ánimo, cualquier economista recién salido de la facultad podría decírselo. Aparte de los problemas reales, que están ahí y nadie los puede negar, es cierto que esa fatalidad nos deja a merced de los problemas, a hacer que parezcan más grandes de lo que son y a no atrevernos a pensar en la forma de afrontarlos y resolverlos. Pues para eso están los colores, para tranquilizarnos y darnos la confianza que necesitamos ante el reto que tenemos por delante. Si siempre son importantes, ahora lo son más que nunca, ahora es cuando necesitamos que nuestro hogar nos dé todo el vigor y apoyo que necesitamos. Ahora, más que nunca, es cuando la vida tiene que ser color mandarina. Adelante, pues, con los colores luminosos y levantinos, viva el optimismo, abajo la depresión.
¿Crisis? ¿Qué crisis?

